La rueda del alfarero
En 1952, para prevenir que personas descuidadas rompieran artículos en una tienda, el dueño de un local en Miami Beach colocó un cartel que decía: «Lo rompes, lo pagas». Esta frase pegadiza era una advertencia para los clientes. Ahora, también se puede ver en muchas boutiques.
La pantalla mágica y el perdón
La pequeña caja rectangular era mágica. Cuando era niña, podía estar horas jugando con ella. Girando una perilla, creaba líneas horizontales en la pantalla. Giraba otra y… listo: una vertical. Cuando giraba las dos juntas, podía hacer diseños creativos en todas las direcciones. Pero lo verdaderamente mágico era cuando la ponía boca abajo, la sacudía un poco y la volvía a enderezar. La pantalla aparecía en blanco, ofreciéndome la oportunidad de crear un nuevo diseño.